Algunos libros son leídos, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
(Francis Bacon)

jueves, 18 de octubre de 2012

Patrimonio: Una historia verdadera - Philip Roth

Autor: Philip Roth
Título original: Patrimony: A True History
ISBN: 978-84-8346-394-9
Género: No ficción
Editorial: DEBOLSILLO
Fecha publicación: 1991
Fecha edición: 2011
Número de páginas: 237
 
Sinopsis:
Un agente de seguros jubilado, un hombre que fuera fuerte, lleno de genio y de encanto, lucha a sus ochenta y seis años contra un tumor cerebral. Esta hombre es Herman, el mejor personaje creado por Philip Roth. Su padre. "Patrimonio; Una historia verdadera"  no es sólo un portantoso acto de honestidad y sensibilidad, que habla de la vulneravilidad del amor, de la relación padre e hijo, y de la muerte y el miedo que nos produce, sino un canto a la tenacidad del superviviente, al testarudo compromiso de Herman Roth con la vida. Su patrimonio.
 
                                                      Fragmentos;

Si no hay en el cementerio nadie que nos vea, puede que lleguemos a hacer cosas bastante disparatadas, en nuestro empeño por conseguir que los muertos no parezcan tan muertos. Pero, incluso si lo conseguimos, si nos esforzamos lo suficiente como para sentir su presencia, alguna vez tendremos que marcharnos de allí, sin ellos. Lo que demuestran los cementerios, al menos a las personas como yo, no es que los muertos estén presentes, sino que ya se han ido. Ellos se han ido y nosotros, por el momento, aquí estamos. Esto es fundamental y, por inaceptable que resulte, muy fácil de entender.
                                                                . . .
Si Hamlet hubiera sostenido en la mano la resonancia magnética del cerebro de Yorick, también él se habría quedado sin palabras.
                                                               . . .
Mi padre no era un padre cualquiera, era el padre con todo lo detestable y todo lo digno de amar que hay siempre en un padre.
                                                                . . .
Entonces le dije una frase que nunca en mi vida le había dicho:
-Haz lo que te estoy diciendo. Ponte un jersey y los zapatos de andar.
Y la frase funcionó. Yo tengo cincuenta y cinco años, él tiene casi ochenta y siete, y estamos en 1988: "Haz lo que te estoy diciendo", le digo; y lo hace. Es el fin de una era, el comienzo de otra.
                                                                 . . .
El sueño me decía -ya que no en mis libros ni en mi vida- al menos en mis sueños yo seguiría siendo para siempre el hijo niño de mi padre, con la conciencia de un hijo niño, y que él seguiría vivo no sólo como padre mío, sino como padre, en permanente juicio de todas mis acciones.
                                                                 . . .
No hay que olvidar nada.

Mi voto: 7
                                           

No hay comentarios:

Publicar un comentario