Algunos libros son leídos, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
(Francis Bacon)

miércoles, 8 de mayo de 2013

Grandes esperanzas - Charles Dickens

Autor: Charles Dickens
Título original: Great Expectations
ISBN/ASIN: 9788483460139
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: DEBOLSILLO
Fecha de publicación: 1860
Fecha de edición: 2006
Número de páginas: 664
 
Sinopsis;
Grandes esperanzas es uno de los títulos más célebres del gran autor inglés. Publicado originalmente en 1860, narra la historia de Pip, un joven huérfano y miedoso, cuyo humilde destino se ve agraciado por un benefactor inesperado que cambiará el sino de su vida y hará de él un caballero. Una maravillosa novela de aprendizaje y una magistral galería de protagonistas que trazan un acabado retrato de época, al mismo tiempo que una honda reflexión sobre las constantes de la condición humana. La realidad de la vida cotidiana en Inglaterra y la fantasía se dan la mano, mostrándonos un mundo extraordinariamente humano y detallista y una peculiar psicología de los personajes.
 
Fragmentos;
 
En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió ser blanco, se veía amarillento.
Observé que la novia que vestía aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos.
...
 
Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el que colgaba de la pared estaban parados a las nueve menos veinte.
-Mírame -medijo Miss Havisham-.¿No te da miedo una mujer que no ha visto el sol desde que tú naciste?
Lamento confesar que no dudé en responder que no, lo cual era una gran mentira.
-¿Sabes qué noto aquí? -preguntó al tiempo que ponía las manos en el costado izquierdo, una sobre otra.
-Sí, Señora. -Me hizo pensar en el joven.
-¿Qué toco?
-Su corazón.
-¡Destrozado! 
...
 
"Yo te diré-dijo con el mismo susurro apremiante y apasionado- lo que es el verdadero amor. Es devoción ciega, humillación absoluta, total sumisión, fe y confianza contra uno mismo y el mundo entero, plena entrega del alma y el corazón al que te lo destroza...¡Como hice yo!"
 
Mi voto: 6
 
 
Cine;
-Grandes esperanzas. (1917, EEUU) Robert G. Vignola, Paul West.
-Grandes esperanzas. (1922, Dinamarca) A.W. Sandberg.
-Grandes esperanzas. (1934, EEUU) Stuart Walker.
-Cadenas rotas. (1946, Reino Unido) Davis Lean.
-Grandes esperanzas. (1998, EEUU) Alfonso Cuarón.
-Grandes esperanzas. (2012, Reino Unido) Mike Newell.
 
 




viernes, 3 de mayo de 2013

Los Topos - J. Torbado, M. Leguineche (4)

 
15. La topera de Béjar.
Ángel Blázquez: 20 años escondido.
Antolín Hernández: 17 años oculto.
Manuel Sánchez: 9 años oculto.
Etcétera...
 
-Cuando yo estaba en la cárcel de Béjar, un calabozo medieval que conservaba aún las argollas en las paredes, conocí a Juan Sánchez Benito, que por aquí llamaban "El Molinillo". Era un muchacho joven, de poco más de veinte años, muy inteligente, socialista. Él me contó parte de lo que le había ocurrido y otras gentes me contaron el resto. Este Juan Sánchez Benito estaba escondido en un desván de Pedro Martín, que lo protegía. Pero un día -esto sería al medio año o cosa así- lo descubre un falangista que vive en la trasera, cerca de allí; este falangista ya había matado a su cuñado, era un asesino. Juan Sánchez se da cuenta de lo que pasa, habla a Pedro Martín y a su madre y deciden salir del pueblo. Al día siguiente montan los dos, la madre y él, en un autobús, pero los falangistas ya están avisados y los siguen. La madre no había querido quedarse, decía que ella iba siempre con su hijo. Ya tenía la mujer sesenta y dos años. Se llamaba Cándida Benito Hernández. Bueno: Juan va mirando por las ventanillas del autobús y ve que el coche de los falangistas viene detrás. Se lo dice a su madre y en una curva, cuando había muchos árbloes, se tira en marcha y cae rodando por la cuneta sin que los de atrás se den cuenta. Llegan a Molinillo y los falangistas sacan las pistolas para esperarlo cuando baje del autobús. Y Juan Sánchez no baja, claro, porque no está. Ellos se ponen furiosos, cogen a la madre, la torturan y la suben a un camión que ya tenían lleno de gente para matar en Béjar, adonde la habían devuelto. Estaban furiosos, porque Juan Sánchez era una pieza codiciada; a pesar de ser obrero, era inteligente y ellos perseguían a toda persona inteligente...
Ya por la noche sacan el camión y van matando a la gente y tirándola a la cuneta. Cándida ve que matan a un padre con sus dos hijos, ve que matan a un cuñado suyo ya viejo, pero no dice nada. Los falangistas la dejan la última, pero no dice nada. Entonces la bajan, disparan y se van... Por la mañana unos chicos que cuidan ganado oyen unos lamentos, se acercan y ven a Cándida arratrándose todavía entre las hierbas. Los chicos avisan a Monforte, vienen los falangistas, la cogen y la meten en una casa  que hacía de cárcel en este pueblo. Allí prohíben que le den agua de beber o que le curen las heridas. Murió dos días más tarde. A Juan Sánchez lo cogieron poco después y urió en la cárcel de tuberculosis. Ya estaba casado y hoy vive su viuda, Maximina, aquí, en Béjar, con los dos hijos que él le dejó.
 
16. El último guerrillero.
Pablo Pérez Hidalgo. "Manolo el Rubio". 27 años oculto.
 
Un año y veinte días después de la muerte de Franco, el 9 de diciembre de 1976, la Guardia Civil detuvo en la serranía de Ronda a Pablo Pérez Hidalgo, el último guerrillero...
 
Habla Pablo;
Tengo un amigo que fue anarquista y que hace poco me advirtió de buena fe:
-Pablo, tú ahora lo que tienes que hacer, después de lo que has pasado, es no meterte en líos y olvidarte de la política.
¡Que fácil les resulta decir eso a los que ya no lo sienten! Antes llegué a estar metido hasta los ojos, después viví cuarenta años echado al monte y cuando llegue la hora, ¿me voy a quedar quieto, pasmado?
¿Que podemos ir al socialismo por una vía tranquila? Bien está. Eso quienes deben decidirlo son los jóvenes. Nosotros estamos ya licenciados y lo único que podemos hacer es ayudar a los jóvenes lo mejor que podamos. A mí me quedan las lecturas. Por cierto, ahora que ya no está prohibido, ¿podrían enviarme un ejemplar de "El Estado y la Revolución", de Lenin?
 
17. El topo azul.
Mabuel Corral Ortiz. (Loranca, Guadalajara) 1 año y varios meses escondido.
 
Fueron tres horas y media de marcha, a través del campo, con cuidado de evitar los caminos, salvo un trozo en que resultaba inevitable cruzar las carretera. Justo allí me encuentro con cuarenta o cincuenta individuos armados con escopetas y palos (eran de los "míos"). Yo iba desgreñado, sin afeitar, con barba muy cerrada, pero lo que es peor, sin salvoconducto.
-Salud, camarada.
-Salud.
-¿De dónde vienes, camarada?
-De Loranca.
-Pues en Loranca han matado a dieciocho fascistas.
Reaccioné en aquellas circunstancias de manera muy rara.
-No han matado a dieciocho fascistas, han matado a dieciocho hombres, mejor dicho a dieciséis, porque dos escaparon del pelotón...
 
18. El campeón y su hijo.
Protasio Montalvo. (Cercedilla, Madrid) 38 años escondido.
 
Durante un par de semanas, pues, Protasio habló a informadores de todo pelaje y exigió que se le pagara por ello; se dejó fotografiar por reporteros de medio mundo (incluso debajo de una cama para Newsweek) y exigió que se le pagara por ello. Su rostro lechoso, cortado por una larga boca oscura, apareció en televisión intentando sonreír, y luego pedía dinero a los cámaras y a los técnicos de sonido...
No sentía reparo en hablar del fascismo, de los caciques, de la victoria socialista... pero siempre que se pagara por sus palabras. Y lo más dramático es que no era él quien buscaba el dinero, sino su hijo, convertido de pronto en manager del hombre oculto, administrador de una nueva riqueza, superestrella del turbio firmamento político español. El anciano deseaba hablar a todo el mundo porque deseaba divulgar su historia a los cuatro vientos, una y otra vez, sin cansarse. Decía que su hijo le había dicho que tenía que cobrar, pero él mismo se olvidaba de hacerlo. Sin embargo, el hijo, de profesión taxista y constructor, con la sobervia de los políticos y la agresividad de los acomplejados, lo guardaba como un cancerbero y corría como un chambelán a pedir disculpas por el supuesto cansancio de su padre; "Ustedes deben comprender que en su estado...". "Se les irá llamando uno a uno". "No conviene que hable porque nadie sabe lo que puede ocurrir: la democracia está en el aire"... Después pedía cinco mil pesetas por una fotografía.
 
Hoy Protasio tiene sesenta y siete años y la mitad de ellos los ha pasado sin contacto con la sociedad, siendo como es muy sociable, desgranando una vida mediocre, asustada y mínima bajo el acoso de sucesos que ya el mundo ha venturosamente olvidado y de un hijo que desea para sí la gloria emanda de un hombre a quien no permitió la libertad de regresar cuando era oportuno al mundo de los verdaderamente vivos, si es que este término de "verdaderamente vivos" tiene algún sentido cuando lo referimos a los últimos cuarenta años de historia española.
A veces sus ojos azulencos y vidriosos examinan los alrededores como si buscasen el lugar de donde va a venir el golpe definitivo...
 
...
 
Quizá ahora que terminé con esta ardua tarea, entiendo un poco mejor el por qué no llegó a "gustarme" del todo el libro en sí, cuando lo leí y llegué a la última de las historias, tuve la sensación de que le faltaba profundidad a cada una de ellas... y creo que eso mismo me ha pasado a mí al colgar los fragmentos, pero me parecía injusto (como supongo que le pasaría a los autores) profunizar en unas historias y dejar otras de lado.
Cada historia es una herida, que cuando se publicó por primera vez en 1977 (y no antes debido a la censura), esas heridas aún sangraban;
"Ahora es echar a andar y una lágrima en el suelo
deja la tierra marcada por los pasos de este miedo.
 
Badajoz grita a los cuatro vientos desde sus calles
hasta la Plaza de Toros que no vuelva la sal
la piel de la memoria que la quieren dejar muda,
ciega, coja, sorda y rota."
(Letra del grupo Barricada, "La tierra está sorda")
 
Y no debemos mirar hacia otro lado, y no debemos taparnos los oídos, y no debemos dejar de llorar por cada una de las historias, porque como dijo Cicerón "los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla"...
 
Y es que es necesario hablar de ello, desenterrar esa tan temida "memoria histórica", abrir y airear puertas y ventanas de ese "cuarto de atrás", porque estos "topos" no sólo nos hablan de su pasado trágico, no... Porque no se puede reprimir dolores y deudas que aún siguen aflorando, porque no se le puede negar a nadie querer enterrar dignamente a sus muertos, porque este país sigue estando lleno de cunetas...
Y es necesario vencer los efectos del miedo, de la vergüenza, del cansancio, del remordimiento...
Y era necesario vencer, sobre todo, el silencio y el desconocimiento y eso sí fue un acierto de los autores de este libro, porque nos muestran una realidad oculta y nos ofrece una imagen dramática de la realidad española de la posguerra, oculta de sí misma y exiliada interiormente.
Estos "topos" bien podrían ser la metáfora de la propia memoria española de aquellos años; perseguida, encubierta, sepultada...
 
Las historias que más me conmovieron, fueron; la de "El novelista cobarde" y esta última de Protasio, "El campeón y su hijo", supongo que porque parece que no tuvieron bastante con su fatalidad durante los años de encierro, de soledad, sino que al salir siguieron sufriendo de mano de quienes gracias a ellos vinieron a la vida. Náuseas me provocó sobre todo éste último mal hijo...
También (menos mal) a lo largo de estas vidas que debieron ser otras, vemos el lado opuesto, como las hermanas de Pedro Perdomo, o el padre de Miguelico "Perdiz", por poner algún ejemplo. Y cómo no, la de las mujeres de muchos de los protagonistas.
 
El libro viene acompañado de los rostros de algunos de ellos, que durante su lectura miraba una y otra vez, eran personas, da igual del bando que fueran, hay que abrir los ojos, agudizar los oídos, ponerse en su piel, entender que errores cometemos todos, entender que no por esconderlos desaparecen...
 
Y aprender y des-aprender...
 
Mi voto ("literariamente" hablando): 6
 
Cine;
-30 años de oscuridad. (2011, España) Manuel H. Martín. (8)
 
 
 
 

miércoles, 10 de abril de 2013

Los Topos - J. Torbado/M. Leguineche (3)

 
11. Sargento Ramón, "El Toto".
Ramón Jiménez (Arcos, Cádiz) Nueve meses escondido.
 
"Estaba yo en el día 5 de agosto en el campo y llegaron los fascistas y me dijeron:
-¡Manos arriba!
Y yo, pues manos arriba. Hasta aquel día no había pasado nada, yo sabía muy poca cosa de la Guerra. Pero el caso es que se presentaron aquí y cuando yo tenía las manos bien levantadas, me dieron un fuerte golpe por detrás, aquí en la nuca. Tuvieron que darme con una piedra o una pistola, porque era duro. Yo me caí al suelo y ellos me agarraron y me metieron en un coche y me trajeron a Arcos.
Nada más despertarme me tomaron declaración y me dijeron que me marchase de allí.
Yo empecé a andar tirando por una callecita para coger el campo y quitarme del medio. No quise pasar por la plaza porque estaban allí los fascistas reunidos, no fueran a tener otra tentación. Pero cuando ya iba por las afueras y ya estaba dándole fuerte a los pies, me ven unos fascistas y me agarran otra vez. Lo mismo que antes:
-¡Manos arriba!
Yo, arriba las manos. Me mandan ir andando delante de ellos sin bajar las manos y con las pistolas apuntando por detrás. Y esta vez me llevan al cuartel primero de los falangistas y nada más llegar me pegan una paliza. Aquí no me toman declaración ni nada. Una paliza. Eran tres, tres. Cuando uno se cansaba, se apartaba y cogía otro y decía:
-Déjamelo, que ahora voy a acabar con él.
Y cuando se cansaba venía el tercero y después otra vez el primero. Tres eran.
[...]
Por fin, cuando ya empezaba a ser de noche me dejan marchar. Yo iba medio ciego porque no veía nada, todo hinchado. Andaba pegado a las paredes porque tenía las piernas en malas condiciones y sólo quería llegar al campo y que no me cogieran más. Pero al verme así me descubrieron otra vez, me agarraron y otra vez al cuartel, pero ahora a otro cuartel.
-¿Quién te ha pegado? -me dicen.
-Unos compañeros vuestros.
-Algo habrá hecho éste -dicen.
Y empiezan a pegarme otra vez. Ahora eran más de tres y también pegaban fuerte, sólo que ya no me dolía.
Allí pasé la noche y al día siguiente consigo escapar y marcharme a mi casa. Estoy tumbado en la cama cuando a los dos días se presentan otra vez los fascistas, me agrran, me pegan otra paliza allí mismo y me llevan a la cárcel de Arcos.
 
12. El abogado piadoso.
Pedro Gimeno Espejo (Cartagena, Murcia) 30 años escondido.
 
Pedro Gimeno es (hoy) un hombre de estatura mediana tirando a baja. Lleva el pelo corto, rapado a cepillo y su piel está tostada por el sol de la ciudad turística más conocida de la España peninsular.
Pasaría por un playboy sesentón, todavía ágil y animoso. Desde luego, nadie en estas playas levantinas podría imaginar su historia; la historia de un hombre de derecehas escondido por miedo a que lo mataran los vencedores de una rebelión derechista. Claro que el abogado perfectamente integrado en la sociedad en que vive sabe explicarlo muy bien:
-Yo he sido como un tronco arrastrado por la riada, que lo lleva a cualquier parte, adonde no quiere ir. Mi vida ha tenido más amarguras que felicidad, pero yo he sacado felicidad de la amargura; lo contratio, es decir, sacar felicidad de la felicidad, no tiene ningún valor. Lo difícil es hacer como las abejas, que de una cosa amarga como el romero saben sacar la miel.
 
13. El novelista cobarde.
Juan Rodríguez Aragón (San Fernando, Cádiz) 31 años escondido.
 
Gonzalo Rodríguez (hijo de Juan) se lamenta hoy de las difiicultades que la vida le presenta. De no haber sido por el encierro de su padre, por ese encierro casi voluntario, él podría hoy ser médico, como alguno de sus compañeros. Eso dice Gonzalo con una pizca de rencor hacia el autor de sus días.
No parece amarlo mucho. En realidad, se trata de un auténtico desconocido, a pesar de haberlo tenido tan cerca, tan a su lado. Su madre, Trinidad, muy enferma, tampoco acepta la historia de su marido. Las tres veces que supo que estábamos hablando con él nos echó de la casa a golpes de escoba o con cubos de agua.
No quiere ni recordar a Juan Rodríguez ahora que lleva tres años en el cementerio vecino.
Cuando vivía con él, los seis años y medio de vida libre en común, lo mantuvo escondido en la huerta. Procuró que no hablase con nadie, que no saliera a la calle, como imponiéndole la misma condena que ella había sufrido por culpa suya desde los veinticinco años. Ahora Juan ha muerto, en 1974, con setenta y tres de edad, sin haber inicado la gran novela de su vida, un bello proyecto del que hablaba en todas sus cartas, un sueño de excusas, arrepentimientos y teorías que nadie conocerá.
 
Habló Juan;
"Ahora lo único que quiero es estar aquí tranquilo, pasar con sosiego los últimos años que me restan de vida, dando gracias a Dios por lo bien que se han portado mis hijos, por mis nietos.
[...]Desde que estoy fuera sólo he recibido palabras de cariño y abrazos.
Ahora sólo deseo un poco de calma para sentarme a escribir y contar toda mi historia, no para dar una moraleja como en aquellas novelas mías de antes de la Guerra, sino porque es algo insólito,¿verdad? algo increíble. Si tengo fuerzas iré contándola poco a poco como agradecimiento a los míos, a mi esposa Trinidad y a mis hijos, que son los que tienen verdadero mérito. Lo mío ha sido sólo un error de treinta y un años, un error que me ha costado los mejores años de mi vida. Pero así pasan las cosas".
 
14. El alcalde Mijas.
Manuel Cortés Quero (Mijas, Málaga) 30 años oculto.
 
Juliana (esposa de Manuel);
Por fin todo había terminado. Los nervios, las lágrimas, los disgustos y sobresaltos de treinta años me habían dejado enferma del corazón. Pero no guardaba rencor a nadie. Como Manolo, lamentaba que por guardar el secreto no hubiéramos podido tener más hijos. Ahora había que vivir en paz, con María, Silvestre y nuestros nietos, los años que nos quedaran por delante. Vendimos unas tierrillas a unos extranjeros. Yo recibo una pensión de vejez, una miseria, y Manolo nada de nada, pero tenemos lo necesario para un pasar.
Cuando salió Manoloel belén que se organizó fue para no ser contado. Cientos de personas, conocidos o no, turistas, fotógrafos, periodistas, se nos echaron encima.
Cada tarde o cada noche estábamos de fiesta en una casa distinta. Uno convidaba, el otro también. El caso es que Manolo estuvo dos años borracho. No había una que no la cogiera. Que si una copita aquí, que si vamos a celebrarlo al bar Porras, que si para dos días que vamos a vivir....
 
 

lunes, 25 de marzo de 2013

Los Topos - J. Torbado/M. Leguineche (2)

 
6. El Cojo y los caciques.
Saturnino de Lucas. (San Martín y Mudrián, Segovia) 34 años escondido.
 
-Para nada he salido, nunca; ni me he puesto de pie, ni he andado una sola vez durante todo este tiempo, nada, ni un paso, ni ponerme de pie, nada, nada. Y eso ha sido terrible. Se ha notado mucho este trauma que me ha cogido los riñones,el hígado, el corazón. El no tener contacto con el exterior ha sido fatal. El corazón me ha quedado muy débil, muy débil.
 
Para nada. Sin salir del agujero casi treinta y cuatro años; exactamente durante treinta y tres años, ocho meses y veintiún días. En realidad, salió del primer agujero, un arcón de pienso para el ganado; salió de aquel primer agujero, un arcón de pienso para el ganado; salió de aquel primera agujero, cruzó la calle renqueando y se metió en ese otro agujero. Saturnino de Lucas Gilsanz levanta la muleta en que apoya su hombro derecho y señala la parte superior de una casucha vieja, de adobe; al tejado descolorido y leproso, al lado mismo de una chimenea torcida de casi un metro de altura, informe, construida con cuatro pilas de adobes recubiertos de barro mezclado con paja de trigo para darle consistencia. Parece un barco naúfrago en medio del mar de tejas rojizas.
...
De todas maneras, ni las alegrías, ni los rencores pudieron durar mucho. Tampoco la apasionada voluntad de vivir del oculto.
[...]Fue el 6 de diciembre, a los ocho meses de haber salido de su refugio.
 
7. La Novia.
María Teresa Ramos, Juan Jiménez Sánchez. (Alhaurín el Grande, Málaga) 13 años escondido.
 
"Premeditadamente quiero ser breve, quiero sólo dejar constancia de la reacción del pueblo. Entiendo que ello lo explica todo y justifica el servicio. Ante aquel extraño y mañanero movimiento de la Guardia Civil, frente al cuartel se congregaron numerosos vecinos, y otros salieron a sus balcones. Cuando el Land Rover inició su marcha con los detenidos, sin ponerse nadie de acuerdo, el pueblo prorrumpió en aplausos y vivas al Cuerpo. Así terminó el servicio."
-Sí, hombre -dice María Teresa-. "Vivas al Cuerpo..." Allí nadie rechistaba, nadie se movía. Todos callados y se quitaron del medio. Eso es mentira. Se están echando flores.
Juan, "El Tiarrón", abandona así Alhaurín el Grande, acompañado por la mujer que le había salvado la vida todos los días durante catorce años. No era el terrible legionario de los desiertos africanos, el condenado a trabajos forzados, el luchador republicano que iba a caer preso; no era el terrible maqui, bandolero de la sierra. "Nos llamaban así, bandoleros, pero qué íbamos a ser bandoleros".
Le esperaban siete años de cárcel. Solamente siete años gracias a su buena conducta en los penales. El fiscal le había pedido treinta y finalmente lo habían condenado a veinticinco. Era el tipo de condena que otros hombres como él, quizá menos afortunados, habían temido en su escondite. Estaba uno mejor preso en su propia casa, al lado de la familia, que en las cárceles españolas de la posguerra. También en este peregrinaje le seguiría su novia, una muchacha que sólo parecía vivir para el hombre perseguido.
 
8. El mudo.
Andrés Ruiz. (Armuña de Tajuña, Guadalajara) 20 años oculto.
Micaela, enferma del alma y del cuerpo, se niega a recordar el pasado y cuando lo intenta los sollozos la interrumpen. Como si estuvieran sincronizadas sus respuestas emocionales, los dos esposos lloran a un tiempo. Su hijo Andrés, su mujer y los nietos, que han llegado de Meco, donde viven, asisten a la escena con los ojos bajos, en silencio.


 
Andrés Ruiz Flores(hijo) nació en plena guerra, en 1937, y desde su nacimiento fue víctima y testigo de la desgracia familiar.
Micaela:
Me tuvieron nueve meses encerrada en la cárcel de Pastrana, tirada sobre un suelo como éste, de puro cemento, rodeada de otras mujeres como yo, mujeres de soldados rojos.
Recibíamos una lata redonda de patatas guisadas y medio panecillo para dos personas durante veinticuatro horas y una frasca de agua. Todas esperábamos que nos juzgaran pero a mí se me iba el pensamiento tras de Andrés y de nuestros hijos, que había dejado repartidos con sus tíos. Sólo el mayorcejo quedó en esta casa con los abuelos.
Sabía de Andrés por las cartas que me escribía desde su cárcel a la mía, cartas a las que no pude contestar porque no me llegaba ni para el franqueo. Yo me cansaba de preguntarle a los guardianes: "¿Por qué me han encarcelado?". "Porque su marido es rojo", me respondían. "¿Cuándo me sacarán de aquí para que pueda ver a mis hijos?". Y se alzaban de hombros.
Nos obligaban a desfilar por el patio de la cárcel y por las calles de Pastrana y cantar el "Cara al sol". A algunas las pelaban al cero y luego las tomaban decalración, o las juzgaban y condenaban. A mí no me tomaron declaración.
                                                                                                  Refugio de Andrés Ruiz, "El Mudo"
 
9. El Lirio y El Quemachozas.
Manuel Piosa Rosado. (Moguer, Huelva) 32 años oculto.
Manuel Piosa Rosado, más conocido por "El Lirio", apodo que heredó de su padre, aspiró el aire del campo hasta que llenó sus pulmones, contuvo la respiración, y cuando ya no pudo resistir más expulsó el aire con ganas. Repitió la operación varias veces. Era como si pretendiera, entre los pinos y los eucaliptos de Moguer, su pueblo natal, purificar de golpe sus pulmones. Durante sus treinta y dos años de ocultación en una cuadra, respiró los olores más pestilentes. Porque Manuel había permanecido gran parte de ese tiempo enterrado vivo a cinco metros de la cochinera del único cerdo que tenía, tapado con un saco de paja podrida y un montón de estiércol, dentro de una fosa como un ataúd, para escapar de los registros de la Guardia Civil.
Eran las seis de la mañana del 7 de julio de 1969. Hacía un día que El Lirio era libre. Su primer acto consciente de la libertad fue levantarse trempano para esquivar la guardia de los curiosos que le miraban la víspera como a un extraño ejemplar de un zoológico y sumergirse en medio de la naturaleza. A solas con ella corrió un rato entre los pinos y la pureza de la atmósfera le produjo una agradable sensación de embriaguez. Corrió para redescubrir el espacio.
 
10. Los falangistas contra Eulogio de Vega.
Eulogio de Vega. (Valladolid) 28 años oculto.
 
En la despedida, recién estallada la Segunda Guerra Mundial, mi amigo el panadero me preguntó:
-¿Cuánto crees que puede durar esto?
-Yo creo -respondí- que una guerra de estas puede durar cuatro o cinco años.
-¿Y qué vas a hacer, Eulogio?
-Seguir así, como estoy, oculto, a ver qué ocurre en la Guerra.
-¿Pero vas a tener paciencia para estar encerrado cuatro o cinco años? Yo no resistiría más de unos meses.
-Sí, hombre -le dije-, ¿por qué no?
Pero la Guerra no resolvió nada, ni la Sociedad de Naciones, mejor dicho, las Naciones Unidas, que fue la hija que nació de la Sociedad de Naciones. Llegado el tiempo he sentido que perdía aquel idealismo del principio. En una palabra, que me he desilusionado al paso de los años. De 1945 a 1947 esperé en vano una solución para España que me permitiera salir a la luz. Un gobierno democrático en España hubiera sido mi salvación. Pero las advertencias de las Naciones Unidas al gobierno de Franco, que yo seguí a través de la radio, no dieron resultado. Mi suegro seguía conmigo el desarrollo de las acusaciones y conminaciones al Gobierno de Franco. Él murió el 20 de noviembre de 1947. Supo como yo que un cambio en la actitud de Franco significaría mi liberación a corto o largo plazo. Aquel 20 de noviembre, cuando se votó una resolución de la ONU que yo esperaba fuera más enérgica, definitiva, mi suegro agonizaba en su lecho:
-¿Cómo va eso? -me preguntó con un hilo de voz-. ¿Hacen algo las Naciones Unidas?
-Todo va bien, parece que esto se arregla -le mentí.
Mi suegro murió, las Naciones Unidas no supieron rectificar el rumbo del régimen español y yo me descorazoné a partir de entonces. Las Naciones Unidas no sirven ni servirán nunca para nada.
 
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Los Topos - J. Torbado/M. Leguineche (1)

Autor: Jesús Torbado, Manuel Leguineche
                                                       ISBN/ASIN: 9788493832704
                                                              Género: No ficción
                                                           Editorial: Capitán Swing
                                                         Fecha de publicación: 1977
                                                            Fecha de edición: 2010
                                                          Número de páginas: 648
 
Sinopsis;
Los libros de historia dicen que la Guerra Civil española concluyó en 1939. Pero, tras el último parte de guerra, muchos combatientes, cargos públicos y simpatizantes del legítimo gobierno republicano se vieron obligados a huir de la represión franquista y esconderse como topos .

A finales de los años sesenta, tras el decreto de amnistía concedido por el dictador, los topos salieron, como hongos después de la lluvia, del agujero donde habían vivido escondidos, todavía con el temor a las represalias.

En ocho años de investigación, los autores de Los Topos siguieron pistas, recibieron portazos, amenazas de muerte, etc. Todo para conseguir los estremecedores testimonios de quienes fueron perseguidos por un enemigo invisible que los enterró en vida.

Sus testimonios hablan de la experiencia de su cautiverio, pero también hablan de los otros desaparecidos que no pudieron contar su propia historia, y del gran sacrificio colectivo que marcó sus vidas y las de sus familiares.


 
Fragmentos;.
1. Vivos de cuerpo presente.
Juan y Manuel Hidalgo España. (Benaque, Málaga) 28 años escondidos.
 
Habla Manuel;
Nos presentamos en Marbella el 28 de diciembre de 1966. [...]Estuvimos allí hasta el 15 de agosto. Nos mandaron quedarnos allí hasta que volvieran los papeles de Madrid. En el juzgado nos hacían preguntas, de cómo habíamos vivido, de todo lo que había pasado. Cada quince días teníamos que presentarnos en el cuartel de la Guardia Civil. Juan no podía trabajar porque estaba ciego; se tuvo que operar de la vista.
Nosotros vivíamos en el hospital, yo estaba tan grueso que no podía andar. Estaba blanco como la cal. A los primeros días de darme el sol me pelé del todo. A los quince días de estar en el hospital me puse a trabajar.
[...] A los ocho meses volvimos al pueblo. Todo el pueblo vino a verme, muy contento. Todo el mundo decía que el mérito había sido más de ellas (nuestras mujeres) que de nosotros, y es verdad. Mi mujer tenía un pelo larguísimo, larguísimo. En Marbella se lo cortó y se lo ofreció a la Virgen del Carmen, por una promesa que había hecho.
 
Habla Juan;
Todo esto es como un cuento que ha acabdo bien. Dios da la llaga y también la medicina, ya lo ve usted. Ya he contado todo el repertorio, hasta lo que no quería contar. [...]Ahora sólo quiero trabajar. [...]En Marbella nos dijeron que se estaba arreglando para darnos una paga a los mutilados del otro lado, pero no sé. Yo no me he atrevido a pedirla. Ya ve; manco, ciego y con la edad... Todo se me resiente. [...]Lo que yo no quisiera era escuchar más de la guerra. Ni la palabra. Fue mucho lo que se sufrió, mucho lo que padecimos. Yo he pasado veintinueve años de guerra.
 
2. El anarquista solitario.
Manuel Serrano Ruíz. (Almodóvar del Campo, Ciudad Real) 13 años escondido.
 
Quizá únicamente dos personas de las trece mil que viven en Almodóvar del Campo, recuerdan la historia, algunos fragmentos de la historia de Manuel Serrano Ruíz: su hermana Esperanza y su cuñado José Antonio. Ni siquiera los guardias civiles del cuartel próximo a la casa del matrimonio tienen noticias de que Manuel "El Cojo", haya existido. En el pueblo, por lo demás, no sólo se ha olvidado su nombre, sino incluso los hechos a los que va ligado. Los amigos que tuvo murieron hace muchos años. Sus enemigos han ido muriendo después, poco a poco. Él mismo murió también, olvidado por todos y tuberculoso, en Pascua de 1977, recogido en un sanatorio de Albacete.
 
3. El desertor.
Antonio Urbina. (Santo Domingo de la alzada, Rioja) 10 años huído y oculto.
 
Antonio Urbina iba con la cabeza gacha escoltado por dos guardias civiles. Escuchó llorar a Consuelo. Los curiosos se apostaron rápidamente a lo largo de la muralla dePedro el Cruel para ver pasar a Antonio y a la pareja de guardias. Consuelo, la mujer del detenido, se enjugó las lágrimas con el delantal.
"Éste ya no ve más las tejas de Santo Domingo", comentó alguien.
 
4. Las once hermanas.
Pedro Perdomo. (Las Palmas) 33 años escondido.
 
"No trate de acercarse a la Sima  y mucho menos si va con una cámara al hombro -escribe la periodista Inmaculada Gómez Mardones en el verano de 1977-. La gente de los pueblos próximos se esconderá a su paso o se encerrará en su casa echando los pestillos. Nadie se atreve, cuarenta años después, a contar nada; cómo buscaban a los republicanos por las casas para llevarlos a la sima y hacerlos desaparecer, arrojándolos vivos a su profundidad inmensa. Y no había habido guerra, porque el levantamiento fue incruento."
...
Habla Antonia (una de las once hermanas de Pedro);
Pedro se escondió el mismo día 18 de julio por la mañana. Un periódico ponía que daban dos mil pesetas al que dijera dónde estaba y eso era mucho dinero. [...] Entonces un vecino que se llamaba Esteban Roca vino a pedirme dinero y lo vio y se lo dijo a los falanges, pero cuando vinieron mi hermano ya no estaba en este sitio.
[...]Una vez se miró en un espejo y cayó como muerto de verse tan delgado y tan blanco. Otra vez casi se muere y decía que qué iba a pasar cuando tuviéramos que enterrarlo. Siempre estuvo muy malo.
...
Un año más tarde, Pedro todavía tiene miedo. No ha encontrado trabajo y su salud es precaria. Se niega rotundamente ha hablar de su pasado. Las hermanas han ido muriendo y él cambiando de sitio y de soledad.
Su vista es muy débil, a veces se le va la cabeza, no recuerda dónde está o que gente le rodea. Insiste en una sóla obsesión: buscar un trabajo para compensar los gastos que generó durante sus años escondido de sus dos hermanas vivas.
...
Pedro murió en el invierno de 1975 de un colapso respiratorio. No había conseguido trabajo.
 
5. Miguelico "Perdiz", el furtivo.
Miguel Villarejo. (Bailén, Jaén) 30 años oculto.
 
Lo que pasó conmigo le trastornó (a mi padre), como trastornó a dos de mis cuatro hijos, Luis y Miguel.
Mis hijos me querían muchísimo, son buenos y sensibles, pero de mi situación y de los sustos les sobrevinieron las enfermedades, los males que yo nunca quise para ellos. Hace poco estuvieron en Córdoba a ver un médico de la cabeza, un psiquiatra, el doctor Castilla del Pino, que se interesó por su caso. Ellos han sufrido más de la cuenta.
También mi padre cayó malo, cayó malo hasta que hincó la cabeza, dos años después de entrar Franco. Mientras tanto, no los habían dejado tranquilos. Mi hermano Manuel pasó unos años en la prisión provincial de Jaén y mi esposa, Catalina Ranger, fue condenada a seis años y un día.
El juez de La Carolina preguntó a mi padre cuando le tomaron declaración:
-Sabemos que mantiene contactos con su hijo en la sierra. ¿Por qué no confiesa dónde se halla escondido?
Mi padre replicó:
-¿Diría usted el paradero de su hijo sabiendo que lo van a matar? Si lo confesara sería mal padre, igual que si se lo hago saber ahora. Si soy personalmente responsable de algo, aquí me tienen, pero yo no he criado a un hijo para que me lo maten.
...
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 27 de febrero de 2013

Varios

             A los cuatro vientos -Dave Boling- 7
"El oficial [un oficial alemán] le enseñó una reproducción del Guernica, no más grande que una postal.
–Perdone –le dijo, y le puso la reproducción delante–. Usted pintó esto, ¿verdad?
Picasso dejó la taza en el platillo, se volvió hacia la reproducción, luego hacia el oficial y le contestó:
–No. Ustedes lo pintaron."



               Trilogía sucia de La Habana -Pedro Juan Gutiérrez- 6
"La carne es débil. Por lo menos la mía es débil y pecadora. Y supongo que a todos les sucede lo mismo con sus carnes, pero a la gente le molesta enterarse y hasta han inventado los conceptos "decencia" e "indecencia". Solo que nadie sabe precisar dónde están las fronteras que separan a decentes de indecentes."
 
"Hoy no estoy muy ordenado por dentro. No puedo escribir. Sólo repito una frase: Amo las cicatrices, no las heridas. ¿Por qué repito eso como un paranoico? Amo las cicatrices, no las heridas."

"...sé algo valioso, es imposible desprenderse de las nostalgias porque es imposible desprenderse de la memoria. Es imposible desprenderse de lo que se ha amado."


              La conjura de los necios -John Kennedy Toole- 6
"Sólo me relaciono con mis iguales, pero como no tengo iguales no me relaciono con nadie."

"Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar  semejante fuerza."

"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él."

"No pude soportar mi visión del mundo."

               El guardián entre el centeno -J.D. Saliner- 5
"Esta caída que te anuncio es de un tipo especial, terrible. Es de aquellas en las que al que cae no se le permite llegar nunca al fondo. Sigue cayendo y cayendo indefinidamente. Es la clase de caída que acecha a los hombres que en algún momento de su vida han buscado en su entorno  algo que éste no podía proporcionarles, o al menos así lo creyeron ellos. En todo caso, dejaron de buscar. De hecho, abandonaron la búsqueda antes de iniciarla siquiera. No quiero asustarte, pero te imagino con toda facilidad muriendo de un modo noblemente de un modo o de otro por una causa inane.
Creo que un día de estos, averiguarás qué es lo que quieres. Y enntonces tendrás que aplicarte a ello inmediatamente. No podrás perder ni un solo minuto. Eso sería un lujo que no podrías permitirte."









jueves, 7 de febrero de 2013

Rompepistas

Autor: Kiko Amat
ISBN: 9788433923950
Género: Narrativa
Editoria: Anagrama
Fecha edición: 2009
Páginas: 313
 
Sinopsis:
Corre el verano de 1987, y suenan Madonna y George Michael. Sólo que no en la vida de Rompepistas. Para él, un punk miope y desgarbado de diecisiete años nacido en el extrarradio de Barcelona, los únicos que importan son Generation X, los Clash, los Jam y su propio grupo Las Duelistas. Las horas se aceleran al lado de sus mejores amigos: Carnaval, el batería gordito, Clareana, su exnovia, y el Chopped, cabecilla de los Skinheads por la Paz. Son los chicos con botas, con las almas rotas y la ropa descosida, sin modales y sin futuro, sin nada que perder. Y el universo de Rompepistas parece a punto de estallar: acaba de empezar una guerra sangrienta con una banda del pueblo de al lado, sus padres están a punto de separarse, Clareana le odia cada día más, Carnaval no le habla y el Chopped está perdiendo la cabeza. Llena de patadas y puñetazos, punk rock y reggae, victorias pírricas, curas malvados y el desespero callado del cinturón industrial barcelonés, Rompepistas es una emocionante novela de iniciación que narra con intensidad y gran sentido del humor el paso de la adolescencia a la primera juventud. Escrita con profunda sensibilidad y ritmo, y con la exacta mezcla de misantropía e ingenuidad de aquel Holden Caufield que sedujo a miles de lectores, Rompepistas explora la amistad y la culpa, los lazos de sangre, las promesas rotas y la redención del baile, y desgrana los miedos y avatares de la pérdida de la inocencia.
 
Fragmentos:
 
Es curioso de lo que te acuerdas con el tiempo, pero también de lo que te olvidas. En aquella otra época en la que yo no era quien soy hoy, me llamaban de otra manera. No he pensado en el nombre que utilizaba entonces en mucho tiempo; de algún modo me las arreglé para perderlo, tirarlo a la papelera, meterlo en una chaqueta que no quería volver a ponerme. Perdí mi nombre sin saber cómo, sin darme cuenta, y no me importaba hasta hoy, que me ha vuelto a importar.
...
En el colegio de curas era obligatorio pertenecer al coro. En el colegio de curas te obligaban a todo, el catolicismo no se montó para ir por ahí sugiriendo cosas o pidiéndolas por favor, qué pérdida de tiempo si puedes pasarles a golpes de tizona, pero a lo que no nos podían obligar era a que nos gustara.
Eses agujero de odio, ese pozo de rabia, estaba ahí dentro, almacenando como una joroba de agravios, almacenando, y ahí los curas no podían meter las manos. En nuestro depósito.
Mirad: Carnaval y yo, los dos allí, noviembre de 1983, ensayos para la misa del gallo, tercera fila del primer grupo, el grupo de las voces agudas, aún no teníamos sietes en las camisetas pero los descosidos en el alma estaban al caer, los golpes aquí siempre empiezan temprano, está visto, y los dos con los pies en el acantilado de morirnos de risa, siempre.
Una risa que equivalía a una sentencia de muerte...
...
Voy a entonar mi Confiteor. Mi Confiteor Axiomático.
Ya he mirado en el diccionario lo que quería decir axiomático: "Incontrovertible. Evidente." Éste es mi Confiteor Evidente. Voy a confesar que he arruinado dos vidas, y me importaba un pito hasta que me di cuenta de que una de ellas era la mía. Voy a confesar la locura que hice, y fue una locura que ni hice a lo loco. Incluso en mi locura hay un método. Lo que pasa es que no se ve así, a simple vista; hay que fijarse.
Esto es lo que pasó con Clareana. La calamidad que causé. La calamidad que causo.
Resumiendo, es así;
Lo que le pasó a Clareana es esto: yo.
Yo le pasé.
Y ella me pasó a mí, así que estamos en paz. ¿No?
No.
Vale, ahora sin resumir.
(...)
...
(...)Pienso en la pregunta de mi madre.
¿Por qué hacemos esto?
Creo que todo lo que hacemos lo hacemos porque es lo más se acerca a continuar siendo niños. Porque ninguno de nosotros podía aceptar que lo de ser niños se había terminado, y queríamos seguir jugando. Queríamos disfraces y aventuras y fantasía y romance. Y esto era un sustitutivo decente: las chapas de hojalata, y el llavero dringui-li-drong, las canciones escandalosas, la ropa rasgada, los empujones por las esquinas, los cabellos de colores y el grupo. La panda. Los cuatro. Los Cuatro y el Misterio de las Duelistas. Tom Sawyer y Huckleberry Finn: Carnaval y yo, los dos allí, Dos Años de Vacaciones en nuestra propia miseria.
¿No es eso la adolescencia, después de todo? Un estiramiento inhumano y antinatural y dañino de la niñez. Un disparar los últimos cartuchos antes de ingresar en la vejez. Sólo que algunos cabezotas nos encariñamos con ella y, terminados los cartuchos, cargamos con la bayoneta, y luego, cuando ésta se rompió, fuimos a la carga con la culata, y luego con las manos, y luego con el culo y luego con los dientes. Con lo que hiciera falta. Sin aceptar la derrota, estúpidamente...
...
 
 
Aunque pueda parecer (y quizá lo sea) un libro que se disfrutaría más leyendo a una edad algo más temprana que la mía, la verdad es que yo lo he disfrutado, la verdad es que ha sido una agradable sorpresa conocer a Rompepistas "el Primer Niño Melancólico del mundo" (que le decía su madre), a Clareana, a Carnaval...y al resto de los chicos con botas..
Rompepistas es un viaje al pasado, pero a un pasado interior...y es que "el Primer Niño Melancólico del mundo" me contagió esa melancolía...al cerrar la última página regresó a mí la niñez...más que la niñez, ese complejo paso al que llaman adolescencia. Esas promesas, como dice la canción de The Clash "Promises, promises", canción favorita del protagonista (¿te acuerdas de las promesas?)... esas calles que han cambiado tanto...pero siguen siendo las mismas... esos amigos que ya no están..y esos otros que siguen estando...
Un libro irónico, fresco, ágil...en el que a modo de diario, este "Peter Punk" nos narra sus problemas durante aquel verano del 87(obviamente, unos más serios que otros) . Nos habla del perdón, de la amistad, del miedo a crecer, de las promesas sin cumplir, de una difícil relación paterno-filial, del no haber sido lo que se esperaba de nosotros,del querer haber sido...y no ser.

Un libro con banda sonora..."Kiko Amat , escritor accidental, periodista cultural sin carrera, anglófilo militante y apasionado fan del pop"(reza la contraportada).. que viene en la última página, con algunas canciones dignas (otras algo menos) de repasar..

Nunca menciona Rompepistas su "nombre normal"... y yo he llegado a pensar que aunque no sea una novela autobiográfica, Rompepistas...bien podría haberse llamado Kiko.

"Hubo una época en que yo no era quién soy"
Con esta frase comienza el libro...y al final, uno se pregunta ¿y yo?¿sigo siendo quién fui?¿queda algo de mí de aquellos años?... (lo dicho, que los chicos con botas, bolsillos vacíos y cojones llenos, y... esas canciones...despertaron mi melancolía).
Una versión moderna y personal... del cuento de Peter Pan.
 
Mi voto: 7